25 de julio de 2014

Comabona non stop


A ritmo, sin parar, sin tregua, sin concesiones. La cabeza mirando a lo alto, a la cima, del Terrers primero y del Comabona después. Desde el Coll de la Bena y el Coll de la Bauma se ven ambos, 1.000 metros más arriba. Manos en los muslos y subimos...
Después de 8 kms. siguiendo el recorrido de Cavalls del Vent en sentido horario habiendo salido del Refugi Vents del Cadí  hemos pasado por Sant Martí del Puig, el Coll de la Bena y el Coll de la Bauma a través de bosques frondosos, frescos, verdes y húmedos.
Es mediodía y en Julio quiere decir sol demoledor y calor, mucho calor en la cara sur del Cadí. La subida por la Costa de la Rita nos avanza lo que encontraremos después en las horas de máxima insolación en alta montaña. No se mueve el aire y el sol aprieta cuando por la altitud el bosque desaparece.

El recorrido planteado siguiendo Cavalls del Vent hasta el Coll de la Bauma, y una vez allí tomando el sendero local que conduce al Puig de Terrers y al Coll de Tancalaporta, próximo al Comabona.
El sol aprieta cuando llegamos al Prat del Pas de la Cabra, desde donde se observan espectaculares vistas a la Vall de Bastareny, la Serra de Moixeró, Bagà, El Catllaràs, la Serra d'Ensija...
... y también el Pedraforca, imponente y magnífico.
Después de una hora subiendo por la cara sur del Puig de Terrers llegamos al Clot de Comabona, áspero, yermo, seco, kárstico. Observar las cimas del Pedraforca y del Comabona alivian la mente, obstruída por el exceso de calor y de radiación.
Chemi en actitud de subir con bríos al Coll de Tancalaporta. La fuerte ladera del Comabona marca la tendencia de estas pendientes. El Pedraforca, hoy actor secundario, se limita a adornar las fotos.
Pedraforca y Comabona son testigos de todo lo que pasa en el Coll de Tancalaporta. Corrientes de aire de la Cerdanya hacen bajar unos grados la temperatura en la cota 2.400.
Llegando a la cima, dejando atrás el Coll de Tancalaporta (2.344) y el Puig de Terrers (2.466). Los paisajes de la Cerdanya, el Berguedà y el Ripollès se confunden en el horizonte.
Coronando la cima, escarpada al norte, clásica del Cadí, y suave y convexa al sur, una especie de altiplano monótono que deja paso a siluetas con más personalidad como Ensija o Pedraforca.
En la cima del Comabona (2.548), hemos tardado 4 horas en subir y llevamos 15 kms y 2.200 m. de desnivel positivo acumulado. El maltrecho vértice geodésico es observado por Chemi mientras busco a la desesperada una fuente donde introducir mi cabeza. La altitud y la fuerte insolación de la tarde me producen desvarío.
Chemi observa los paisajes cerdanos desde la cumbre. El Cadí se muestra amable, redondeado, por el sur, pero implacable, escarpado,  por el norte.
Estoy en el cielo, o en el infierno. Me noto el pulso en las sienes. La jaqueca me mantiene en estado irreal, no sé si soy una nube o uno de esos secos líquenes que nacen en este territorio vasto y calcáreo. 
De regreso bajamos al trote por las laderas y tarteras de la vertiente sur del Puig de Terrers. La Vall de Bastareny se muestra espléndida en esta tarde de verano.
El recorrido realizado para subir al Comabona, de 31 kms y 4.400 mts de desniveles acumulados.
Sigue el track de esta ruta en: http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=7364555

2 comentarios:

  1. M'encanta la crònica, com sempre i...la musica de fons!
    Genial! Un petonàs!

    ResponderEliminar

Me gustaría saber cual es tu opinión, escríbela aquí debajo: