31 de octubre de 2013

Multitudinario Pedraforca y solitario Cadí en Octubre


Este verano, yendo de Estana a Cortils por la Canal de Cristall, descubrí sin querer una preciosa cabaña de piedra, medio oculta en la Rasa de Cortils. Almorzando allí convine con mis compañeros que un día teníamos que hacer una ruta de 2 días para darnos el gusto de pernoctar en aquel apartado y mágico lugar situado en el corazón del Cadí, a 2.200 mts de altitud.
La encargada de planear el track fue Marta Farré. Ella, amante de las aventuras insólitas, caóticas y fuera de rango, ideó un recorrido pleno de emociones y exigente para los no iniciados en el alpinismo, como es mi caso.
Un primer grupo nos daríamos cita en Gósol para acometer el Pedraforca y marchar después a la Cabana de Cortal de Cortils, donde coincidiríamos con otros compañeros que subirían directamente desde Gósol sin hacer la cima en la famosa montaña bicéfala.
Al día siguiente, y tras el descanso oportuno, los dos grupos iríamos juntos para crestear por el sector occidental del Cadí, solitario, desértico y misterioso, para bajar hacia Josa de Cadí y desde allí volver a Gósol por el bosque.
De esta manera, cuando el sol aún no había acabado de salir, me ví con Marta, Marisa y Edu en la Plaça de Gósol para proceder al acercamiento y a la posterior ascensión al Pedraforca, por primera vez en mi vida, cargados todos con enormes mochilas dada la logística necesaria para pasar 2 días seguidos en la alta montaña con pernoctación incluída, disfrutando de un día radiante de otoño que pobló de excursionistas y montañeros toda aquella emblemática montaña de 2 picos.

Plaça de Gósol, con los primeros rayos de sol iluminando la atmósfera.
Con Edu, Marta y Marisa, compañeros habituales en mis salidas montañeras.
Vista oeste en 3D del recorrido, con salida de Gósol en dirección a la Font dels Terrers y de allí al Coll del Verdet, punto donde comienza la ascensión más técnica al Pedraforca.
Vista este en 3D del recorrido, con la bajada desde el punto culminante del Pedraforca, el Pollegó Superior (2.506), a la Enforcadura, y de allí al Prat de Reu, Balcó de la Joaquima y Refugi Lluís Estasen. Después subida al Collell, Serra Pedregosa y bajada a la Rasa de Cortils, en donde nos esperaban nuestros compañeros dentro de una confortable y limpia cabaña de piedra.
La Coma dels Caners, a primera hora de la mañana.
Subiendo hacia el Prat de Setfonts.
El Cadí más occidental desde el Prat de Setfonts.
Subiendo por la Costa de Setfonts.
El Prat de Setfonts y el Pedraforca.
A medida que ganábamos altura el horizonte se abría y se hacía más espectacular. El Torrent del Verdet y, abajo en el valle, Gósol.
Nos dirigimos para flanquear el Cap del Coll del Verdet (2.294).
Vistas espectaculares al norte, desde el Coll del Verdet, con la Canal del Verdet y el reguero de excursionistas que suben desde el refugio próximo.
Perspectiva vertical, con la Canal del Verdet, la Jaça dels Prats y el Refugi Lluís Estasen y el Mirador de Gresolet.
Marta fotografía a Edu y yo a Marta, en el Coll del Verdet (2.224).
Llegados al Coll del Verdet había que apretarse los cordones, las polainas y las cintas de las mochilas. Acostumbrados a llevar mucho menos peso en nuestras sesiones de trail, perdimos toda la agilidad con 13 kgs a nuestras espaldas. La sensación de trepar, y sobre todo destrepar, con ese peso no me resultaba agradable, pero poco apoco y con determinación fui superando cada una de las canales que nos conducían a la cima, pasando por diferentes canales y crestas hasta llegar a lo más alto del macizo, el Pollegó Superior, de 2.506 mts. Sensaciones y emociones brutales en su cima.

Vista en 3D del recorrido desde el Verdet, subiendo primero al Cim Nord (2.438) y cresteando con diferentes trepadas y destrepadas hasta llegar al Pollegó Superior (2.506), en donde, tras un merecido descanso y avituallamiento, disfrutamos de las espectaculares vistas del Berguedà, la Cerdanya y casi toda Catalunya.
Trepando por la canal del Cim Nord.
Edu, en un momento de dudas justo en el paso más complicado. Las pesadas mochilas no favorecían las acciones.
El Cim Nord, lo peor ya había pasado... ¿ó quizás no? Las vistas distraían la tensión de la escalada.
Cresteando hacia el Pollegó Superior.
Vista atrás al Cim Nord, de repente poblado de gente.
En la Cima del Pollegó Superior (2.506), con la imagen del Cim del Calderer (2.505) justo delante de nosotros.
En la cima del Pollegó Superior con mis compañeros de aventura. Con unas vistas espectaculares en 360º. Foto de Eduard González.
Vistas al Este, con Marta, el Cim del Calderer y el Berguedà a mis espaldas.
Un día precioso de octubre, luz intensa y oblícua y paisajes espectaculares en todas direcciones.
Vistas al Norte, con el Cadí y la cima del Comabona enfrente nuestro.
En la cima del Pollegó Superior, muy concurrido en este sábado de finales de octubre.
La belleza implacable del Pedraforca.
Zoom al Refugi Lluís Estasen y al Mirador de Gresolet.
Vistas al Este, Serra del Verd, Gósol y el Cadinell, paisajes del Alt Urgell.
Vistas a Gósol y a Els Cloterons (2.179).
Bajando a la Enforcadura, collada a 2.356 mts que separa el Pollegó Superior y el Pollegó Inferior.
Bajando a la Enforcadura con el Pollegó Inferior (2.445) delante nuestro.
La Enforcadura, enorme brecha entre los estratos calizos de las dos cimas del Pedraforca, el Pollegó Superior y el Pollegó Inferior.
Enforcadura y Tartera de Gósol, hacia el Oeste.
En la Enforcadura. Nunca olvidaré este lugar mágico.
Enforcadura y Tartera de Saldes, hacia el Este.
Hasta aquí, con mayor ó menor dificultad, fuimos siguiendo caminos y senderos marcados. Pero a partir de este punto seguiríamos un trazado bastante virgen, prácticamente sin pisar en buena parte de su recorrido hasta llegar al Amorriador de Prat de Reu, bajando por una canal maldita, áspera, dura y desequilibrante.
Una vez allí tomamos un sendero que nos conduciría hasta la base de la Gran Diagonal y de la descomunal losa vertical de la cara sur del Pollegó Inferior, pasando por su base hasta llegar al Balcó de la Joaquima, resalte rocoso y abismal que invita a recitar versos.

Dejando atrás la Enforcadura para bajar por la Tartera de Gósol.
La Tartera de Gósol y Canal de Pedraforca, poblada de rebecos atónitos ante nuestra presencia en este sector suroccidental del Pedraforca.
Bajada punk por Les Llosanques, intentando buscar vía para llegar al claro de bosque del Prat de Reu.
La parte final de la ruta nos deparaba la noche, y alguna sorpresa más... La bajada desde el Balcó de la Joaquima a la Tartera de Saldes incluía un par de pasos complicados, y más con el peso de las mochilas y el cansancio acumulado de todo el día. En uno de estos pasos Marta y Edu, los más experimentados en escalada y alpinismo, fabricaron un arnés para ayudar en la bajada. Gracias a ello y a los ánimos de todos pude pasar este escollo, sin duda uno de los más complicados de mi vida.
Una vez en la Tartera de Saldes, sólo tuvimos que tomar el camino que conduce al Refugi Lluís Estasen y allí la Pista hasta el Collell. Con noche cerrada, y tras parar brevemente en el Coll de les Bassotes a comer algo, enfilamos el camino de la Serra Pedregosa hasta el Prat Berló y allí tomamos el sendero de Cortal de Cortils, en donde nos esperaban nuestros compañeros dentro de la cabaña ya dormidos, pasadas las 10 de la noche, tras 13 horas de trekking.
Una enorme alegría en el reencuentro, una reconfortante cena y un sueño reparador, en mi caso, para ponernos a punto para el día siguiente.

Vista en 3D del recorrido en su sector Este y Norte, con el flanqueo del Pollegó Inferior por su misma base y la bajada desde el Balcó de la Joaquima a la Tartera de Saldes. Luego, la pista del Collell y la subida a Serra Pedregosa y Rasa dels Cortils.
El impresionante flanqueo del Pollegó Inferior por su cara sur, mientras los helicópteros, sobre nuestras cabezas,  no paraban de hacer rescates a personas en el macizo.
La Canal del Torrent de Can Ninot, el Coll de la Trapa y la Serra d'Ensija.
El Pollegó Inferior y el Cim del Calderer desde el Balcó de la Joaquima.
El sol se va poniendo cuando nosotros procedemos a bajar del Balcó de la Joaquima, dejando el Pollegó Inferior a nuestras espaldas.
En el Balcó de la Joaquima, ajeno al mal trago que había de venir.
Paisajes de Otoño en la vertiente Este del Pedraforca.
La bajada por estas rocas se hizo muy dificultosa, por las características de las mismas y por el cansancio acumulado. Un arnés preparado por Marta y unos magistrales nudos hechos por Edu ayudaron a pasar el mal trago. Sus ánimos y los de Marisa hicieron el resto. Gracias por estar ahí.
La Tartera de Saldes, tomándola sólo en su parte final. Arriba, los colosos entre la Enforcadura.
Oscurece por momentos en el sendero del Refugi Lluís Estasen.
En medio de esta tartera Edu se entera que el Barcelona le va ganando al Madrid.
Últimas luces de la tarde a nuestra llegada al Refugi Lluís Estasen.
Mientras comíamos algo se acabó haciendo de noche, cuando el olor a la cena salía del refugio.
Tras unas 2 horas caminando en la noche del Cadí, bajo un cielo estrellado, llegamos a la Cabana del Cortal dels Cortils, donde nos esperaban Josep, Núria, Jesús y Paula.
En el interior de la cabaña, preparando algo de comer y extendiendo las esterillas y los sacos para descansar convenientemente. Las conversaciones para explicarnos unos a otros todo lo vivido fueron bajando de tono hasta que nos quedamos dormidos.
De madrugada hizo mucho viento. En el confort de nuestros sacos y de la cabaña se oía cómo se movía el aire en el exterior. El cambio horario esa noche nos regaló una hora más de sueño y de descanso. Y a fé que fue bien.
Poco a poco nos fuimos despertando y preparando para la segunda jornada en ruta. Tras compartir diferentes alimentos en el desayuno lo recogimos todo y nos dispusimos a partir, no sin antes pasar por la Font de Cortils a reponer convenientemente agua. El frío era intenso cuando cerca de las 10 de la mañana iniciamos la subida a una de las cimas más bonitas de la zona, el Pic de Costa Cabirolera (2.604), el segundo más alto de la Serra del Cadí. Desde él disfrutamos de vistas maravillosas, desde Núria al Montsant, desde el Collsacabra al Aneto, el Montseny, Montserrat, el Bergadà y la Cerdanya. Todo en un día de visibilidad excelente.
Tras subir a la cima del Cadi, el Vulturó (2.649), nos dirigimos hacia el Pujolar de Roca Grossa, siempre siguiendo el GR-150-1, para abandonarlo allí y bajar derechos al Coll de Jovell atravesando el paraje de l'Osca, ladera cada vez más pronunciada, áspera y dura.
Una vez en el Coll de Jovell, entre el Cadí y el Cadinell, nos reencontramos con el GR-150-1. Ya no lo dejaríamos en estos kms finales hasta llegar a Josa de Cadí, preciosa localidad del Alt Urgell en la que decidimos poner punto final a esta ruta de 2 días ante la inminente caída de la noche, dejando los 5 kms finales por medio del bosque hasta Gósol para alguna otra ocasión.

La cabaña de Cortal dels Cortils poco después de la salida del sol. El ambiente era muy frío, pero con el paso de las horas disfrutamos de un estupendo día de alta montaña.
La cabaña y la Rasa dels Cortils, en pleno corazón del Cadí.
Vistas en 3D hacia el Oeste de todo el recorrido siguiendo la cresta de la Serra del Cadí.
Vista en 3D hacia el Este de nuestra evolución por las cimas del Cadí.
Pic de Costa Cabirolera (2.604), el segundo más alto del Cadí.
Subiendo con ritmo al Pic de Costa Cabirolera, dejando atrás la Rasa de Cortils.
El Pedraforca se asoma sobre la Serra Pedregosa. Quien diría que el día anterior hicimos su cima...
Un buen rebaño de rebecos nos vigiló desde los riscos de la Pleta del Cabirol.
Otro lugar mágico, la Pleta del Cabirol, hondonada sin salida, seguramente originada en la última glaciación.
El Pic de Costa Cabirolera (2.604).
Mis compañeros me siguen, dejando atrás la recorta silueta de la Serra dels Cortils.
Subiendo por el pedregal de la tartera del Costa Cabirolera. El paisaje se abría dejando ver la Serra dels Cortils, el PAs dels Gosolans, el Comabona... el Puigmal...
Marta sube con ritmo por el lateral de la tartera, menos alterado que el resto de la ladera.
Vivimos en un mundo maravilloso: las nubes decoran la Serra dels Cortils, el Comabona y la Cerdanya.
Josep Massagué Bou descansa tras la dificultosa subida por la tartera, dando a todos una lección de pundonor.
Josep en la cresta, delante del Pic de Costa Cabirolera.
El Pic de Costa Cabirolera (2.604).
Vistas del Vulturó y el Alt Urgell desde el Pic de Costa Cabirolera.
Con Marta, Edu, Paula, Marisa, Massa y Núria (agachada). Falta Jesús (fotógrafo). En la cima del Pic de Costa Cabirolera. Foto de Eduard González.
Siguiendo el paso por la carena del Cadí, al sur suave y ondulada, al norte abrupta y escarpada.
Los estratos de la cara norte del Cadí.
La Canal de Cristall, escenario de aventuras vividas el verano pasado. Abajo se ve el Prat de Cadí  y en frente el Pirineo, al otro lado del Valle.
Bolivia? Mongolia? Como un desierto de altiplano, así es el Cadí en lo alto.
Las sinuosas líneas del Vulturó, la cima más alta del Cadí (2.649).
La Canal del Moscard y la Serra de Port del Comte.
La espectacular Canal de l'Ordiguer.
En la Canal de l'Ordiguer.
El Vulturó y el Coll de Llitze, brecha que aparece a la izquierda.
La brecha del Coll de Llitze (2.506).
Paisajes del Alt Urgell y la Cerdanya, con el pueblo de Estana en la ladera del Cadí.
Tras dejar el Coll de Llitze comenzamos la subida del Vulturó.
La Canal del Moscard y Gósol, en el fondo.
La Canal del Moscard, el Pedrafoca, la Serra d'Ensija, el Montseny, Montserrat, el Montsant... ¿alguien da más?
Vista atrás al Pic de Costa Cabirolera y Comabona. Disparidad de pendientes, al norte y al sur.
La Cerdanya en toda su extensión. Al fondo, el Macizo del Carlit.
El Cadí y el Alt Urgell. A lo lejos se vislumbran las cumbres del Pirineo Aragonés...
A lo lejos se ve el Aneto y las nieves de su glaciar. En el fondo del valle, La Seu d'Urgell.
Descanso en un abrigo del Vulturó. Paula, Jesús, Núria y Massa esperan para hacer reagrupamiento con los demás.
De nuevo el altiplano del Cadí, con la cresta del Vulturó y la silueta del Pedraforca. Tras éste se aprecian la Serra d'Ensija y el Montseny
La cresta del Vulturó.
Edu y Marisa me siguen por la cresta del vulturó.
Foto de grupo al completo: con Paula, Núria, Massa, Jesús, Marta, Edu y Marisa.
La Serra del Verd y la Serra de Port del Comte. Entre ellas queda Tuixent.
Las características de la ladera sur del Cadí, de sección convexa, no permite ver el fondo del valle. Pero sí el Pedraforca y la Serra d'Ensija, y a ambos lados de ellos el Montseny y Montserrat.
La Canal Baridana. Espectacular.
Vista atrás al Vulturó y su característica cresta, cuando mis compañeros pasan junto a la brecha de la Canal Baridana.
La ladera norte del Cadí, estratificada y abrupta.
La ladera sur del Cadí, en contraste es suave y ondulada. El Vulturó y su cresta.
Llegando al Pujolar de Roca Grossa, desde donde comenzaríamos una frenética bajada hacia el Coll de Jovell y Josa de Cadí.
La Canal de la Roca Dreta.
Marta camina por la cresta del Cadí justo antes de comenzar la bajada hacia Coll de Jovell.
Atravesando l'Osca, una ladera de rocas angulosas y afiladas donde crecen a sus anchas el boj y los enebros. Al bajar, la sección convexa de la ladera  deja ver poco a poco el fondo del valle, apareciendo Josa de Cadí.
Jesús fue abriendo traza en este desierto vertical, entre el boj, las pedrizas y los enebros. Enfrente nuestro quedaba la estación de esquí de Port del Comte.
Por una ladera convexa cada vez más vertical fuimos perdiendo altitud. Josa cada vez estaba más cerca y la silueta del Pedraforca se alzaba sin remedio.
Colores de otoño en el Boixeder de Jovell. La bajada se hacía muy dificultosa.
Una vez dominamos la bajada llegamos al Coll de Jovell. Las sombras de la tarde avanzaban rápidamente y los cuádriceps, después de tanto tiempo bajando, mostraban secuelas.
Un pequeño paraíso en el Alt Urgell: Josa de Cadí, con los últimos rayos de sol de la tarde.
Llegando a Josa de Cadí, pasando junto a la ermita de Santa María, del S-XIII.
Colores y luces de otoño al llegar a Josa de Cadí, en donde pusimos fin a esta vuelta de dos días por el Pedraforca y el Cadí Occidental.
Tras dos días de ruta, pernoctando en la cabaña de Cortal de Cortils, decidimos poner punto final en Josa: se hacía de noche y las fuerzas flaqueaban en el grupo.
El primer día, de Gósol al Pedraforca y Cortal de Cortils, hicimos 18 kms con 3.700 m. de desnivel total acumulado, en 13 horas.
El segundo día, de Cortal de Cortils al Vulturó y Josa de Cadí, hicimos 13 kms, con 2.300 m. de desnivel total acumulado, en 7 horas.
El global de la ruta suma 31 kms, con 6.000 m. de desnivel total acumulado, en 20 horas.

Sigue el track de Gósol al Pedraforca y Cortal de Cortils en: http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=5537409
Sigue el track de Cortal de Cortils al Vulturó y Josa de Cadí en: http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=5537455
Con los últimos rayos de sol de la tarde nos despedimos de Josa de Cadí, con el cerebro repleto de sensaciones y emociones, satisfecho de compartir la experiencia con tan buenos amigos.

2 comentarios:

  1. Brutal !!! sembla mentida que hagi format part d'un tram d'aquesta espectacular ruta. Reviure els moments i paissatges em fa adonar de la grandessa i maravalloses vistes en que estem envoltats. Gràcies per la teva excel.lent crònica i d'inmortalitzar les imatges, que en aquell moment no vam saber valorar sigui pel cansanci o per altres circumstancies. Núria

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  2. Gràcies per les teves gentils paraules, Núria. M'agrada també reviure els moments viscuts amb intensitat a la muntanya. Escriure una crònica em permet disfrutar de nou a casa. Un petó.

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