17 de agosto de 2013

Sensaciones pirenaicas en Agosto: Vallibierna


Escapada  de 4 días al Pirineo, jornadas intensas, llenas de emociones paisajísticas y sensaciones personales. Sesiones exigentes de trekking, y de trail running cuando las circunstancias del grupo lo permitían.
Convivencia entre amigos en entornos mágicos, misteriosos, amables y también hostiles.
Nuestro segundo día era toda una incógnita. Desconocíamos lo que nos esperaba en la subida al Vallibierna y lo que nos deparaba su cresta por muchas imágenes que nos venían a la cabeza procedentes de internet.
Cuando clareaba el día desmontamos el campamento en la Fuente de Cubiello y tras un necesario desayuno volvimos al Estany de Llauset para comenzar desde allí la subida a la cima pasando por el Botornás.
Un guarda del Parque Natural Posets-Maladeta nos alertó de la previsión de tormenta por la tarde por lo que emprendimos sin más demora la marcha por la orilla del Estany de Llauset, siguiendo el GR-11, con la imagen de nuestro objetivo, la blanca cima del Vallibierna (3.066) siempre delante nuestro, 800 m. más arriba.

El sol que se alzaba sobre las cimas de Aigüestortes proyectaba sus primeros rayos justo por donde se ocultó la tarde anterior, el Coll de Manada, entre el Pic Frontó (2.575) y el Pic Guadieso (2.782).
El Estany de Llauset presentaba una absoluta quietud y regalaba a los madrugadores unos impactantes reflejos del Pic de Vallibierna, en el fondo del valle.
Tras recorrer la orilla del lago llegamos al maltrecho puente metálico sobre el rec del Botornás,  aguas que se infiltran en el lago del mismo nombre más arriba y aparecen aquí. Algún alud lo dejó retorcido.
Vall de Llauset, con la cola del lago y la cima del Vallibierna con sus ya apreciables cresterías.
El Estany del Botornás, con la cresta del Vallibierna justo encima, en un paisaje de marcado modelado glaciar.
Lo encajonado del Estany del Botornás producía juegos de luces, sombras y reflejos a primera hora de la mañana.
Atravesando el Riu del Cap de Llauset en su desembocadura en el Estany del Botornás.
El Pic de la Solana d'Angllos (2.809) y el Pic de la Solana de Llauset (2.672) flanquean el Estany del Cap de Llauset. Aquí dejamos el GR-11 y seguimos unas sencillas fitas de piedras en la inmensidad de los pedregales glaciares.
Gaby y Angel evolucionan subiendo al Ibón Xelat.
Nevero en la subida al Ibón Xelat.
Con mis compañeros de aventura en la orilla del Ibón Xelat, Gaby, Angel, Marisa y Edu.
El Ibón Xelat, con la cresta del Vallibierna a la izquierda y la cima, lejana y rojiza desde esta vertiente, a la derecha.
El Estany Redó con la cresta de Vallibierna encima y a la derecha la cumbre, que al ganar altura deja ver sus característicos componentes rocosos blanquecinos.
El Ibón Xelat y el Estany Redó, y al fondo las cumbres de Aigüestortes. El cielo se iba cerrando de nubes.
Gaby contempla las vistas.
Observando el maravilloso panorama pirenaico.
Marisa se muestra satisfecha.
Tras llegar al Estany Redó el paisaje de la cubeta glaciar era demoledor. Miles de bloques de piedra formaban un laberinto aparentemente insuperable. Con la vista buscando las fitas de piedras amontonadas íbamos avanzando sin más dificultades. La lejana silueta de algún montañero sobre una tartera de piedra rojiza también nos marcaba el camino a seguir. Quedaban los últimos 400 m. de ascensión a través de una ladera inestable y de fuerte pendiente que en algunos momentos obligaba a gatear.

El Estany Negre, rodeado de neveros y de un caos de piedra.
El Estany Negre... y de repente... el techo de los Pirineos, Aneto (3.404).
A medida que subíamos el Estany Negre se hacía más pequeño y el Aneto se mostraba más altivo. Otras cimas del Macizo de la Maladeta también iban tomando forma: Espalda del Aneto, Tempestades, Margalida, Russell...
Vista atrás a la cubeta del Ibón Xelat, más lejos y en las sombras la Serra de Salenques y en el último horizonte el macizo de los Besiberri, en Aigüestortes.
Marisa y Edu me siguen en la subida. La perfilada cresta de Vallibierna es la estrella en este tramo.
La Cresta de Vallibierna que separa el Vall de Llauset y la cubeta del Ibón Xelat.
Angel y Gaby no se complican y gatean para llegar a la cima.
Cuando llegamos a lo alto nos quedamos petrificados, como la misma montaña, ante lo que veían nuestros ojos. De frente una cresta serpenteante que conducía hasta lo que se presumía era la verdadera cima del Vallibierna. A la derecha el Aneto y el resto de cimas del Macizo de la Maladeta. A la izquierda barrancos insondables al fondo del multicolor Vall de Llauset. Y detrás nuestro todo el horizonte del Pirineo en dirección Este, interminable sucesión de picos próximos o por encima de los 3.000 metros de altitud.

El multicolor Vall de Llauset y sus tarteras de tierras rojizas. El Turbón (2.492) sobresale en el último horizonte de los confines de la Ribagorza oscense.
Gaby se planta y decide esperarnos al comienzo de la cresta final que conducía al Vallibierna. Muy meritorio llegar hasta aquí, a 3.040 mts de altitud y ante una perspectiva de alta montaña sin igual.
La cresta superior del Vallibierna y la cima al final y a la derecha del macizo de característica roca blanca.
Vista atrás de la cresta del Vallibierna. Edu, Marisa y Angel siguen mis pasos.
Pic de Vallibierna (3.066), y a su izquierda la Tuca de les Culebres (3.051) separados por el  técnico Pas del Cavall.
Haciendo cima en el Pic de Vallibierna (3.066).
En la cima del Vallibierna ante el Aneto y el Macizo de la Maladeta.
Con Marisa, Angel y Edu en la cima del Vallibierna.
La rojiza Serra de Llauset, el Valle de Castanesa y los horizontes de la Ribagorza dominados por el Turbón.
La Tuca de les Culebres (3.051) en primer término, el Valle de Vallibierna, y al fondo Posets (3.371) tapado por las nubes y Perdiguero (3.221) a la derecha de todo.
Frente a nosotros, al otro lado del Valle de Vallibierna, el Macizo de la Maladeta, con el Ibón de Llosás a media ladera y sobre él todo el rosario de tresmiles: Pies d'Alba (3.107), Diente d'Alba (3.120), Muela d'Alba (3.111), Pico Mir (3.184), Pico Sayó (3.211), le Bondidier (3.148), Pico Cordier (3.263), La Rimaya (3.256), La Maladeta (3.308), Abadías (3.271), Pico Aragüells (3.044), Agulla Juncadella (3.019), Aguja de Cregüeña (3.039), Agulla Haurillon (3.079),  Pico Maldito (3.350), Punta d'Astorg (3.343), Pico del Medio (3.340), Corones (3.298), Tuca de Collado de Corones (3.278), Punta Oliveras Arenas (3.292), Aguja Argarot Sur (3.039), Aguja Argarot (3.040), Aguja Tchihatcheff (3.049), Aguja Franqueville (3.069), Aguja Escudier (3.347), Aguja Daviu (3.367), Pico de Aneto (3.404), Espalda de Aneto (3.359), Pico de Tempestades (3.278), Pico de Margalida (3.239), Agulla de Salenques (3.148), Punta de la Brecha (3.195), Pico de Russell (3.207), Agulla SW Russell (3.029),  Antecima SE (3.205), Agulla S Russell (3.095) y Russell E (3.042).
Colosal. Pico de Aneto (3.404), techo de los Pirineos, frente a nosotros. Podíamos apreciar la presencia humana en su cima.
Sensación de libertad casi absoluta.
Sensación de libertad absoluta.
Angel me saluda desde la cima antes de comenzar el regreso.
Tras disfrutar de unos momentos difíciles de olvidar en la cima decidimos volver a buscar a Gaby al inicio de la cresta superior. Marisa y Edu decidieron en cambio seguir la ruta subiendo a la Tuca de les Culebres haciendo el arriesgado flanqueo por debajo del Pas del Cavall para volver a Llauset por las tarteras de tierras rojas y negras de ese valle.
Una vez con Gaby pudimos disfrutar de un descenso rápido, sin concesiones, aprovechando la bajada para hacer un entrenillo técnico en altitud de trail running, de lujo, en un marco incomparablemente bello.
Tras los 14 kms entre la subida y la bajada, con 2.300 mts de desnivel total acumulado, y una vez reagrupado todo el equipo en Llauset, decidimos dejar tierras aragonesas para marchar a hacer noche a Aigüestortes, no sin antes parar a refrescarnos con gusto y ganas en la Fuente de Cubiello, justo cuando los truenos se adueñaban de las montañas.

Gaby baja con precaución por la pronunciada tartera del Vallibierna al Ibón Xelat.
Angel y Gaby bajan haciendo esquí-running por uno de los neveros del Ibón Xelat.
Jugando en uno de los neveros del Ibón Xelat.
Reflejos del Pic de la Solana d'Angllos (2.809) en los Estanyets de Coma Arnau.
Observando el Coll de Vallibierna, escenario de pasadas aventuras en la Vuelta al Aneto, en los Estanyets de Coma Arnau.
Una de las cascadas de Coma Arnau.
Refrescando los pies, y sus ampollas, en las frías aguas del Riu del Cap de Llauset.
Una suerte de crioterapia natural.
Gaby al trote por el Botornás.
El Estany del Botornás por la tarde, con la punta de la cresta del Vallibierna sobre el lago.
El Estany de Llauset. Toda la bajada por el GR-11 la hicimos practicando un delicioso y exigente entreno de trail-running.
Por la ladera a orillas del Estany de Llauset, intentando no perder de vista a un rapidísimo Angel que está a punto de doblar el primer horizonte.
El recorrido realizado desde Llauset al Pic de Vallibierna y vuleta por el mismo sitio.
Sigue el track: http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=5054367
Una manguera procedente de la Fuente de Cubiello sirvió para beber abundante agua y tomar una merecida ducha fría.
Sin excepción, todos pasamos bajo el chorro helado de la Fuente de Cubiello, poco antes de emprender la marcha a Vall de Boí con la intención de pernoctar allí bajo una pronosticada tormenta que fue tomando forma durante la tarde para descargar de manera torrencial durante toda la noche  bajo el refugio de las telas de nuestras tiendas.

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