Así que 12 nadadores se dieron cita para afrontar los 10 kms de travesía, y allí estuve con Tomás Parellada para animarles y ayudarles en cuanto necesitaran. Fue un placer remar junto a ellos.
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La mañana estuvo fresca y las nubes daban bonitos contrastes de luz.
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Los nadadores subieron a las lanchas y a mí me lanzaron un cabo y me remolcaron de regreso a Mataró. Por primera vez hice kayak-surf, a ritmo de motora, surfeando las olas de la lancha y practicando, a la fuerza, los apoyos con la pala, cortos, largos, a babor y a estribor. ¡Fue genial!
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