29 de noviembre de 2007

Virus

¡Ay! Aquellos problemillas de última hora que a finales del verano hicieron que dejara de entrenar para hacer la Travessa Matagalls-Montserrat...
Resultó ser un virus, como el de la gripe, como el del mal de pancha, como el de la garganta. Como los virus informáticos que ya afectan incluso a las lavadoras. ¡Ay, los virus!
Este a mí me ha llegado al corazón. Bueno, a su envoltorio, es decir, al pericardio, y por consiguiente me ha hecho sufrir una pericarditis, pero de las gordas, con varias recaídas y cinco ingresos hospitalarios. Con la perspectiva de estar seis meses de baja y un año sin poder practicar ningún deporte. Y, ¡cómo no! con mi familia patas abajo ante semejante desaguisado.
Al causante de todo ésto nadie le pidió que viniera, ni fue invitado, ni tan siquiera nunca se pronunció su nombre. Simplemente se coló, como cruel invasor, luchando tenazmente contra mis defensas, burlándolas, e instalándose fatídicamente en donde quiso, en mi pericardio.
Ya vemos: vida sana y ordenada, ingiriendo zumos de limón por un tubo, "actimeles", nueces y demás gama de productos que "ayudan" a las defensas a mantener sano el corazón. Pues menos mal...¿no?



Está demostrado que un zumo de limón cada mañana ayuda a depurar la boca y la garganta.




Entre otras propiedades, las nueces favorecen la actividad cardio-vascular y previenen del colesterol.


Coxsackie, éste es su nombre. Después de tres meses de lucha parece estar vencido, pero habrá que estar en guardia...


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