11 de julio de 2013

Serra Major del Montsant en Marzo

Imposible decir que no a la propuesta de Núria R. Ciurana de celebrar su cumpleaños en una de las montañas que más quiero, una de las montañas que más me reconforta cuando pateo sus caminos, cuando atravieso sus riachuelos, cuando subo o bajo por sus pronunciadas canales, una de las montañas que agranda el alma y el espíritu al llegar a su cima.
Si además servía para el reencuentro con buenos y grandes amigos el viaje hasta allí merecía sin duda la pena.
Deliciosos 20 kms, con 1.600 m de desniveles acumulados que saboreamos entre risas y juegos durante 8 horas.
Con una sorprendente e inesperada nevada el Montsant nos abrió las puertas...

Foto de grupo antes de comenzar, en la placeta de Albarca. 
Subiendo a la Mare de Déu del Montsant, dejando atrás Albarca y las Muntanyes de Prades.

Primeras subidas desde Albarca, con Bruno, Celia y Rafa. Foto de Núria R. Ciurana.

A 850 mts. de altitud apareció la nieve, con Ulldemolins al fondo.

Reagrupamiento en la Mare de Déu del Montsant.

Mare de Déu del Montsant.


Mare de Déu del Montsant.

En fila india por el estrecho sendero del Belart. La caída al fondo del acantilado era de unos 100 mts.

Rosa M Amorós Orpella, en un momento de la travesía por la vertiente norte del Montsant.

En el Grau del Belart. Foto de Rosa M Amorós Orpella.

Nuevo reagrupamiento para escuchar una sinfonía de gotas en esta cueva.

Parte del grupo en el Grau del Belart. Foto de Núria R. Ciurana.

Uno de los escollos, el sendero se estrechaba en medio del acantilado del Grau del Belart. Mejor no mirar abajo...


Jesus Camacho Zurano me ayuda a bajar en este salto de las Cingleres del Belart. Foto de Marisa Aranaz Mota.

Dificultades por el hielo y la altura en el Grau del Belart. Foto de Rosa M Amorós Orpella.

Parada en el Portell del Peret. Núria R. Ciurana comenzó a bailar una sardana a la que luego nos sumamos todos, una bonita manera de celebrar su cumpleaños.

Celebrando con una sardana el cumpleaños de Núria R. Ciurana, en el Portell del Peret. Foto de Rosa M Amorós Orpella.

Clásica del Ultra Trail Serra del Montsant, la trepada del Portell del Peret.

Trepando en el Portell del Peret. — con Bruno Puighermanal Munarriz y Núria R. Ciurana.

Trepando en el Portell del Peret. — con Núria R. Ciurana.

Trepando en el Portell del Peret.

Trepando en el Portell del Peret.

Trepando en el Portell del Peret. — con Joan Cabrera,Carme Tell y Richart Gomà Hipólito.

Trepando en el Portell del Peret. — con Pilar Cabello.

Trepando en el Portell del Peret. — con Pilar Cabello yNúria Avellà.

Trepando en el Portell del Peret. — con Pilar Cabello.

Trepando en el Portell del Peret. — con Núria Avellà.

Trepando en el Portell del Peret. — con Judith Gascon Mas.

Trepando en el Portell del Peret. — con Cristina Gascon Mas.

Trepando en el Portell del Peret. — con Rafael Gomez yMònica Oró Pomar.

Trepando en el Portell del Peret. — con Rafael Gomez yEduard De Les Muntanyes.

Trepando en el Portell del Peret. — con Rafael Gomez,Mònica Oró PomarMarisa Aranaz Mota y Eduard De Les Muntanyes.

Trepando en el Portell del Peret. — con Mònica Oró PomarMarisa Aranaz Mota y Eduard De Les Muntanyes.

Trepando en el Portell del Peret. — con Marisa Aranaz Mota y Rosa M Amorós Orpella.

Trepando en el Portell del Peret. — con Rosa M Amorós Orpella y Eduard De Les Muntanyes.

Bruno me pilló haciendo las fotos a los asistentes en el Portell del Peret. Foto de Bruno Puighermanal Munarriz.

Siempre con una sonrisa, en el Grau del Portell del Peret. — con Núria Avellà y Carme Tell.

El Grau del Portell del Peret.

El Grau del Portell del Peret. — con Marisa Aranaz Mota.

El Grau del Portell del Peret. — con Jesus Camacho Zurano.

El Grau del Portell del Peret. — con Eduard De Les Muntanyes.

Sorprendente vista de Ulldemolins bajo la nieve del Montsant.

Siempre procuro buscar el momento para la reflexión. En el Montsant es muy fácil.

En el Pi de la Carbasseta. Foto de Rosa M Amorós Orpella.

Montsant interior, completamente nevado, desde la Punta del Peret (1.107 m.)

En el Grau del Portell del Peret. Foto de Rosa M Amorós Orpella.

Amigüito mío. Foto de Rosa M Amorós Orpella.

Bajando del Pi de la Carbasseta al Toll de l'Ou. Divertidísimo. Foto de Rosa M Amorós Orpella.


Divertida bajada al Toll de l'Ou. Foto de Núria R. Ciurana.

Aquí, junto a una espectacular vaguada con cascada, paramos a hacer un bocado, descansar y reponer fuerzas.

Edu se asoma con valentía al precipicio. — con Eduard De Les Muntanyes.

 Parada para saciar el apetito.

Hora de almorzar, como si estuviera en casa. Foto de Marisa Aranaz Mota.

Entre Rosa y Marisa, pero yo a lo mio, degustando una manzana. Foto de Rosa M Amorós Orpella.

Entre bocado y bocado Edu toca simuladamente la bandurria mientras Núria canta una típica jota tortosina.

Momentos de silencio en el Montsant. 

El Barranc del Toll de l'Ou se aleja buscando el Congost de Fraguerau, tremendo aquelarre de rocas estratificadas.


Atento al paso de la gente por las piedras sobre uno de los riachuelos. Foto de Núria R. Ciurana. 

Rosa M Amorós Orpella me hace una foto en el mirador del Toll de l'Ou. 

El Toll de l'Ou, precioso remanso donde buscar refrigerio en el verano.

Subiendo hacia el Cap de Gos.

En muchos tramos los riachuelos estaban helados, pero a mi paso la capa de hielo se hundía. Foto de Núria R. Ciurana.

Cerca del Cap de Gos el frío se acusaba. Alguien pedía chaufferettes... — con Eduard De Les Muntanyes,Marisa Aranaz MotaRosa M Amorós Orpella y Mònica Oró Pomar.

Rosa, en el interior de la Cova de la Bruixa, en la que un gran chorro de agua caía desde su bóveda. 

Interior de la Cova de la Bruixa, con el chorro de agua que cae de su bóveda. Foto de Rosa M Amorós Orpella.

Reagrupamiento en la Cova de la Bruixa.

No pude resistir ponerme bajo el chorro de agua. Un pequeño gran placer. Foto de Rosa M Amorós Orpella.— con Eduard De Les MuntanyesRichart Gomà HipólitoMònica Oró Pomar.

En la Canal del Cap de Gos los gruesos de nieve acumulada eran espectaculares. — con Eduard De Les Muntanyes y Rosa M Amorós Orpella.

Impregnándome de Montsant.

El grueso manto blanco invitaba a hacer cosas. — conEduard De Les Muntanyes.

El Portell del Crist de la Sang, en lo alto del Montsant, con vistas espectaculares a las montañas tarraconenses de Tivissa i Cardó.

El Crist de la Sang, una de les imatges del Montsant.

Reflexionando. — con Eduard De Les Muntanyes.

Bajando con estilo por el Moloner, con una pendiente muy inestable. — con Rosa M Amorós Orpella.

Montsant místico pero implacable.

Familia de rebollos, estando juntos ni el viento puede con ellos...

Foto de grupo en una planeta bajo la Roca Corbatera, techo del Montsant con 1.163 m. Foto de Núria R. Ciurana.

Bromeando junto al precipicio de Sant Joan del Codolar. — con Rosa M Amorós Orpella y Eduard De Les Muntanyes.

Cornudella de Montsant y las montañas de Siurana.

Cientos de metros más abajo, Sant Joan del Codolar.

Por el resbaladizo sendero de bajada a la Mare de Déu del Montsant desde la Roca Corbatera. — con Richart Gomà Hipólito y Mònica Oró Pomar.

Muchas felicidades, Núria!!!

Y. ¿Querrá decir algo esa letra, Núria R. Ciurana?
Punto final a un precioso día de amistad y montaña entre amigos sensacionales.
 — con Núria R. Ciurana yEduard De Les Muntanyes.

La Mitja Marató de Barcelona 2.013 desde dentro.

Historia de un debut. Acompañante y liebre para garantizar que Alfonso, debutante en la distancia de media maratón, no tuviese ningún problema ni inquietud para lograr acabar la carrera y además hacerlo en menos de 2 horas.
Hacía 2 años que no corría en asfalto y lo cierto es que la Mitja de Barcelona tuvo suficientes argumentos para hacerme olvidar la dureza del hormigón y la aspereza del asfalto. Los bellos paisajes urbanos de la Ciudad Condal aderezaron una carrera que tracé con rigor para conseguir el objetivo final, manteniendo un ritmo extraordinariamente constante en todo momento para llegar a los últimos 1.000 metros y estirar las piernas con gusto y fuerza, tirando de Alfonso hasta conseguir que entrara bajo el arco de meta del Passeig de Pujades justo bajo las dos horas.
Muchos amigos antes, durante y después de la carrera con los que compartí en mayor ó menor medida diferentes momentos, y otros a los que me quedé sin ver en medio de la enorme riada de runners, más de 12.000, que hizo que tardásemos 15 minutos en pasar por el tapiz de la salida.
 Sin duda, fue un gran día en mi retorno al asfalto, suponía mi 40ª media maratón, la disfruté en su máxima extensión, pero eché de menos el olor a monte y a jabalí...

Con mis compañeros del CE Fondistes Vilassar de Dalt, en la zona de guardarropía, Joan Sala y Albert Torres Cerezo.

El cartel de la Media Maratón de Barcelona.

Preparado e ilusionado con otra media maratón, que hacía la nº 40 de mi currículum.

Frente al Parc de la Ciutadella, poco antes de comenzar la carrera, con Alfonso RodillaAlbert Torres CerezoJoan Sala.

En el cajón de salida nos encontramos con Carme Rueda, quien me hizo esta foto con Alfonso Rodilla.

Más de 15 minutos tardamos en pasar bajo el arco de salida.

Passeig de Picasso.

Passeig de Colom.

Avinguda del Paral.lel.

Gran Vía.
Passeig de Gràcia.

Plaça de Tetuán.

Passeig de Sant Joan.

Carrer Badajoz.

Carrer Badajoz. 

Pasando por la Torre Agbar.

Torre Pere IV.

Torre Pere IV.

Passeig Taulat.

Avinguda Litoral.

Vila Olímpica, y los ánimos a tope en el km 19.

Plaça dels Voluntaris Olímpics. 

Carrer Pujades. Últimos 500 metros.

Passeig de Pujades, últimos 100 metros.

Finisher, y sub 2 horas!!! 

Saboreando las mieles del triunfo. Buen debut de Alfonso y mi 40ª media maratón al bolsillo.

Entrenando la Marató del Congost en un día de invierno.

Aunque un poco más corto de lo previsto, el entrenillo para la Marató del Congost que hice con Fran Olivé fue un auténtico lujo por las vistas, paisajes, recuerdos... y desniveles. Diferentes circunstancias familiares impedirían que finalmente pudiera disputar la maratón, pero el invierno avanzado nos regaló con un sensacional día en el que pudimos pisar nieve y hielo.

La sesión, agradable y reconfortante, sumó 20 kms con 1.850 m de desniveles acumulados, en 3h 50m. Una inesperada lesión de Fran nos obligó a volver antes de lo previsto a Aiguafreda.


 Llegando al Coll de Samorera.

 En primer término el Brull i el Muntanyà, y al fondo, clásicos de mi Pirineo más cercano y personal: Tossa d'Alp, Puigllançada y Puigmal. Espectaculares vistas desde la Serra de Picamena.

 Últimas rampas de Picamena, manos en los muslos.

 Fran llega a Sant Cebrià de la Móra.

 Y yo bajando al trote por Sant Cebrià de la Móra, del S-XI.

Fran pasa rápido por este sector helado y nevado del Sot del Riu, bajando ya hacia Aiguafreda.