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24 de julio de 2015

La Quar


La Quar: pequeños valles cerrados y aislados, parece que el tiempo se haya parado en estos declives ásperos y herméticos entre el Beguedà y el Lluçanès.
Paisajes sencillos, sin alardes ni concesiones, que guardan la esencia de la tierra, de la "pagesia", y de lo perenne. Si... el tiempo se detiene y la espiritualidad, los sonidos de campo y los olores de bosque y de prado flotan en el ambiente. A tu alrededor, horizontes lejanos, suficientemente definidos y concretos, te hacen sentir aquí en el centro del mundo...

Tras subir desde Sant Maurici de la Quar hasta el Serrat de les Tombes por el GR-4. Ensija, Cadí y Catllarás cierran el horizonte hacia el Noroeste. Valle perdido en el que apenas viven 60 personas.
Santa Maria de la Quar, en lo alto de la mola rojiza que origina el nombre del lugar.
El santuario domina estos valles intermedios entre el Llobregat y Merlès
El santuario, del S-IX, fue profanado  y destruído por la morisma.
Un sorprendende pozo en lo alto de esta mola rocosa.
El Pla de la Quar, sobre el que se asientan y perduran algunas masías de apariencia paradisíaca.
El Monestir de Sant Pere de la Portella, romànic del S-XI.
Aproximándonos a Sant Pere de la Portella.
Sant Pere de la Portella, monasterio románico del S-XI, mantuvo la comunidad religiosa hasta mediados del S-XIX
A pocos metros del monasterio un rumor de agua nos condujo hasta la Riera de la Portella.
En el centro del día y en pleno mes de julio este lugar era un premio en lo físico y en lo espiritual.
Sentado bajo la cascada el tiempo se detiene y los sentidos entran en estado etéreo.
La Riera de la Portella, que aguas abajo desemboca en el Llobregat cerca de la Colònia Rosal.
Subiendo de regreso al Serrat de les Tombes, con la Serra del Picancel a nuestras espaldas.
Valles de la Quar, con el santuario, un mero puntito blanco, en lo alto de la mola. Paisajes amables y relajados con olor a bosque y sonidos de cigarras y vacas.
El Berguedà y el Lluçanès, altiplano interior, fértil y verde...
Los prados de la Baumeta.
Descansando a la sombra de este viaje a pie, ya de regreso en Sant Maurici de la Quar.
Sant Maurici de la Quar, núcleo del 10º ayuntamiento menos poblado de Catalunya (66).
El recorrido realizado, de 12 kms y 1.320 mts de desnivel total acumulado.Sigue el track de esta ruta en: http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=10276324  

25 de julio de 2014

Comabona non stop


A ritmo, sin parar, sin tregua, sin concesiones. La cabeza mirando a lo alto, a la cima, del Terrers primero y del Comabona después. Desde el Coll de la Bena y el Coll de la Bauma se ven ambos, 1.000 metros más arriba. Manos en los muslos y subimos...
Después de 8 kms. siguiendo el recorrido de Cavalls del Vent en sentido horario habiendo salido del Refugi Vents del Cadí  hemos pasado por Sant Martí del Puig, el Coll de la Bena y el Coll de la Bauma a través de bosques frondosos, frescos, verdes y húmedos.
Es mediodía y en Julio quiere decir sol demoledor y calor, mucho calor en la cara sur del Cadí. La subida por la Costa de la Rita nos avanza lo que encontraremos después en las horas de máxima insolación en alta montaña. No se mueve el aire y el sol aprieta cuando por la altitud el bosque desaparece.

El recorrido planteado siguiendo Cavalls del Vent hasta el Coll de la Bauma, y una vez allí tomando el sendero local que conduce al Puig de Terrers y al Coll de Tancalaporta, próximo al Comabona.
El sol aprieta cuando llegamos al Prat del Pas de la Cabra, desde donde se observan espectaculares vistas a la Vall de Bastareny, la Serra de Moixeró, Bagà, El Catllaràs, la Serra d'Ensija...
... y también el Pedraforca, imponente y magnífico.
Después de una hora subiendo por la cara sur del Puig de Terrers llegamos al Clot de Comabona, áspero, yermo, seco, kárstico. Observar las cimas del Pedraforca y del Comabona alivian la mente, obstruída por el exceso de calor y de radiación.
Chemi en actitud de subir con bríos al Coll de Tancalaporta. La fuerte ladera del Comabona marca la tendencia de estas pendientes. El Pedraforca, hoy actor secundario, se limita a adornar las fotos.
Pedraforca y Comabona son testigos de todo lo que pasa en el Coll de Tancalaporta. Corrientes de aire de la Cerdanya hacen bajar unos grados la temperatura en la cota 2.400.
Llegando a la cima, dejando atrás el Coll de Tancalaporta (2.344) y el Puig de Terrers (2.466). Los paisajes de la Cerdanya, el Berguedà y el Ripollès se confunden en el horizonte.
Coronando la cima, escarpada al norte, clásica del Cadí, y suave y convexa al sur, una especie de altiplano monótono que deja paso a siluetas con más personalidad como Ensija o Pedraforca.
En la cima del Comabona (2.548), hemos tardado 4 horas en subir y llevamos 15 kms y 2.200 m. de desnivel positivo acumulado. El maltrecho vértice geodésico es observado por Chemi mientras busco a la desesperada una fuente donde introducir mi cabeza. La altitud y la fuerte insolación de la tarde me producen desvarío.
Chemi observa los paisajes cerdanos desde la cumbre. El Cadí se muestra amable, redondeado, por el sur, pero implacable, escarpado,  por el norte.
Estoy en el cielo, o en el infierno. Me noto el pulso en las sienes. La jaqueca me mantiene en estado irreal, no sé si soy una nube o uno de esos secos líquenes que nacen en este territorio vasto y calcáreo. 
De regreso bajamos al trote por las laderas y tarteras de la vertiente sur del Puig de Terrers. La Vall de Bastareny se muestra espléndida en esta tarde de verano.
El recorrido realizado para subir al Comabona, de 31 kms y 4.400 mts de desniveles acumulados.
Sigue el track de esta ruta en: http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=7364555

17 de febrero de 2014

Mi Cadí interior


Ásperas, duras, salvajes, feroces... No cuesta demasiado definir las cualidades de estas montañas que me sedujeron desde el primer día que las visité. Sin vínculos ni arraigos personales aquí me siento curiosamente en casa. Será la luz de las solanas, o quizás las sombras de las umbrías, puede que el olor de sus bosques y barrancos -característico, profundo e intenso-, o tal vez el sabor de sus recias aguas, e incluso los sonidos que se propagan en su atmósfera, de esquilas de vacas y caballos que apacentan en los prados, y de riachuelos perdidos en sus cauces kàrsticos. Una suma de sensaciones y emociones buscadas en los senderos, en los riscos, en los barrancos... abriendo mi interior para dar cabida en mi memoria y en mi corazón a todo este universo.
Cada paso que allí doy no sólo forma parte del viaje por la corteza terrestre materializada en cientos de pliegues y fracturas por los que la tierra expele su energía, esos pasos también forman parte de mi viaje interior, mi Cadí más íntimo.
En absoluta soledad recorro estas montañas. Mis piernas me llevan y mi cerebro me guía, con todo, tomando consciencia del medio y del territorio. En esta ocasión subí desde l'Hostalet a la Boixassa, una larga fractura geológica que tiene continuidad a  través de una sucesión longitudinal de valles y collados, desde Terrers (tocando el Comabona) hasta Sant Julià de Saltor (bajo la cima del Taga) a lo largo de 35 kms. Allí descubres diferentes cuencas, como trazadas con tiralíneas, crestas y canales paralelas que conforman la enorme maraña de pliegues y barrancos que caracteriza a este sector más septentrional del Berguedà.
La soledad, la dificultad del paso por zonas afectadas por la nieve y el hielo acumulado, y  la presencia de barro originado por el deshielo en las cotas más bajas aderezaron el viaje.
Desde la Boixassa me dirigí al Refugi de Sant Jordi- herméticamente cerrado en esta época- y a la Font del Faig, en donde como siempre que puedo, bebí del agua que mana de las entrañas de la Tierra . Después me dirigí de vuelta a l'Hostalet siguiendo el sendero del Riu dels Empedrats a través del profundo desfiladero que el río ha forjado a lo largo de los tiempos.
Un entorno sin duda áspero, duro, salvaje y feroz. Es mi Cadí interior.

L'Hostalet, desde el puente de Cal Cerdanyola, punto de inicio del viaje.
El viaje a realizar siguiendo los senderos de la Boixassa y el Riu dels Empedrats. La topografia de este vasto territorio nos muestra una complejidad tectónica impresionante.
Hayas en la subida por Emprius.
Subiendo por la Solana de la Boixassa descubres de repente las cimas del Pedraforca y el Comabona.
Abrevadero congelado en el Coll de la Pelosa.
Pedraforca (2.506), Comabona (2.547) y Roca de la Moixa (2.053).
Autofoto en la subida por la Solana de la Boixassa.
Robles castigados por el viento y por los efectos del karst.
El Valle del Bastareny, y al final del mismo, Bagà.
Subiendo por la pronunciada Solana de la Boixassa. Las vistas al Pedraforca, Comabona y La Moixa engrandecen el alma.
Sucesión de picos desde el Pas de la Boixassa (1.693): Pedraforca, Comabona, La Moixa y el Cap de la Boixassa.
La temperatura suave y la ausencia de viento me permitieron unos momentos de inserción absoluta en el medio natural y la contemplación del mundo. 
Contemplación del mundo y abstracción de la realidad que nos envuelve en actitud primigenia.
La carena de la Boixassa, el Valle de Galigan y, a lo lejos, el macizo de la Tosa d'Alp- Puigllançada.
Para bajar al Refugi de Sant Jordi y la Font del Faig habia que pasar bajo las paredes verticales del Cap de la Boixassa.
El Valle de Galigan, La Boixassa y el Pas de la Boixassa, por donde crucé minutos antes.
Senderos helados en la bajada a la Font del Faig.
La Bauma de la Font del Faig.
La Font del Faig. Por aquel hueco sale el agua de las entrañas de la tierra.
El Refugi de Sant Jordi (1.561). Hace muchos años llegué a él por primera vez buscando refugio, descanso y consuelo en una tarde de tormenta tras muchas horas recorriendo Cavalls del Vent.
El gran árbol del Torrent de Pendís.
En Escriu, sobre los 1.300 m. de altitud, todavía se fundía la nieve. El barrizal dificultaba mucho el viaje.
La enorme brecha del Estret dels Empedrats.
El deshielo acentúa la espectacularidad de los saltos de agua.
Uno de los saltos menores. Las aguas bajaban cristalinas y, naturalmente, heladas.
El Forat dels Empedrats y el estanque del salto.
El Salt Gran dels Empedrats, escenario de baños y refresco durante el verano.
De vuelta en el Hostalet.
El recorrido realizado entre el complejo sistema de plegamientos de este sector interior del Cadí.
 Sigue el track de esta ruta en: http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=6158624
Cerrando el día pero abriendo etapa en Vall de Bastareny, veïnat de l'Hostalet.