27 de junio de 2010

Cap de Rec: subidón... subidón...

Eso es lo que ofrecía el perfil longitudinal de la Marxa Cap de Rec, dos tremendos subidones de 1.060 y 1.620 m. al Port de Vallcivera y al de Perafita respectivamente (jamás había hecho antes una subida de tanto desnivel).
La Cap de Rec proponía un apasionante ultratrail por el Pirineo de la Cerdanya y el Principado de Andorra, con salida en el Refugio de Montaña de Cap de Rec, en Lles de Cerdanya (Lleida), a 1.960 m. de altitud, subida por el Vall de la Llosa hasta el Port de Vallcivera, a 2.550 m, bajada por el Vall del Madriu, reserva natural declarada Patrimonio de la Humanidad ya en Andorra, hasta Sant Miquel d'Engolasters, en les Escaldes, pleno corazón del Principado, para retornar por el valle del rio de Perafita hasta el Port de Perafita, a 2.580m, y desde allí bajar de nuevo hasta Cap de Rec cerrando el bucle. En total, 51 kms y 5.100 m de desnivel total acumulado.
La salida prevista a las 6:00 requería pasar allí la noche. La tarde anterior, al igual que toda la semana precedente, estuvo lloviendo. Por momentos mis ánimos y los de Paco, Javi Cid y Xavi Barroso, con quienes compartí buena parte de la aventura, se tambaleaban ante la idea de hacer la carrera bajo la lluvia... y quien sabe si bajo la nieve... la incertidumbre duró incluso en sueños, hasta que el despertador nos puso a todos en pie.
Buen ambiente en el desayuno del hotel, lleno de corredores aprovisionando energía, y también en la salida, en donde 405 de los 500 inscritos esperábamos a 4ºC, impacientes, la salida. Entre ellos pude saludar a Jaume Soler, a Fernando de Cabrils y a Denís, pero eché en falta a Xavi Moll, seguramente apostado en las primeras posiciones de la salida.
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Con Javi Cid, Xavi Barroso y Paco del Moral, esperando el momento de la salida, todavía con las luces del día aún por llegar.
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El llegar demasiado tarde para lo que es mi costumbre ocasionó el tener que salir entre los últimos, un contratiempo difícil de solucionar cuando los caminos de montaña se estrechan, pero aproveché la pista inicial para comenzar a adelantar corredores y marchadores, poniéndome muy en la orilla y no pudiendo evitar que en menos de 2 minutos metiera por primera vez los pies en el agua, algo que no dejaría de hacer, irremediablemente, en toda la carrera.

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Toda una legión de corredores por adelantar...
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Las primeras luces dejaban ver las cimas al pasar por este prado antes de llegar al Torrent de Viliella.
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En el pintoresco pueblo de Viliella había un avituallamiento, pero no me detuve, pudiendo adelantar entonces más posiciones y quedándome en un lugar cómodo de carrera.
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Poco antes de llegar a Viliella, precioso pueblo con el Cadí al fondo.
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A partir del km 5 había que ir subiendo por una amplia pista, a lo largo de la Vall de la Llosa, con el rugir de las aguas del deshielo en el cauce como acompañamiento, tramo en el que continué adelantando gente hasta el control de Can Jan de la Llosa, km 7 de carrera.
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Por la pista del precioso Vall de la Llosa.
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A partir de este momento la pendiente se acusó, hasta llegar al control de Prat Xuïxirà, km 13, en donde me detuve a comer medio plátano y una barrita para afrontar la parte más técnica de este sector, la subida al Port de Vallcivera.
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Una fina lluvia y frío en las primeras subidas por el rio de Vallcivera como decorado en estos prados remotos. Pasé de largo un puente y tuve que retroceder.
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El rio de Vallcivera, como los otros por cuyos cauces serpenteaba el sendero, bajaba bravo por las aguas del deshielo.
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Poco a poco fui remontando por Vallcivera, manteniendo un ritmo ágil y alegre, adelantando a algunos corredores más, viendo que el valle se abría a las cimas, y éstas cerraban un circo glaciar de piedra por el que habría de encontrase algún paso hacia la vertiente de Andorra.
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La cumbres nevadas cada vez estaban más cerca y la sensación de frío iba en aumento.
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Rebaños de caballos en un hábitat de ensueño, entre prados y riachuelos por los que había que ir cruzando sin parar.
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De repente, un desfile de puntitos multicolores se apareció en una de las pronunciadas laderas buscando afanonsamente un hueco entre las rocas y las congestas de nieve. La pendiente era enorme y no había lugar a parar. El Port de Vallcivera debía estar allí mismo.
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Las siluetas de los corredores que me precedían se perdían en el horizonte de la placa de nieve.
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Al llegar a lo alto había una corredora que tomaba aire, pocos minutos más tarde, en el control del Estany de l'Illa, le dijeron que era la primera mujer en carrera. El paisaje era brutal, bellísimo, picos recónditos en medio de la nada...
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Port de Vallcivera, 2.550 m, pasando entre un pequeño lago y una placa de nieve. De fondo se veían las crestas de Gargantillar entre las nubes. Un lugar fantástico...
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La llegada al Estany de l'Illa anunciaba el paso por el control, en donde me dijeron que iba en el puesto 42. Me sentí orgulloso de la remontada.
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Tras el paso por el control comencé el descenso por el Valle del Madriu, con la primera mujer en carrera tras mis pasos. Al parar a hacer fotos me adelantó y ya la perdí de vista, pero la belleza fascinante de estas montañas obligaba a parar y captarlas con la cámara.
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La Tossa Plana de Lles (2.916 m) y el Pic dels Estanyons (2.836 m), con un sendero que iba bordeando los lagos de este protegido Valle de Madriu.
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El largo descenso por este valle, de 12 kms y -1.105 m de desnivel, se hizo eterno, pero fue mágico, con un sinfín de riachuelos que atravesar, bajando por el cauce del Madriu, muchas veces pisando agua... y resbalando hasta dos veces con el consiguiente susto pero sin más consecuencias. Asegurar la pisada para no resbalar era mi objetivo... pero ello me llevó a ser adelantado por bastantes corredores...
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Las cascadas y los saltos de agua se sucedían sin solución de continuidad.
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Un sendero empedrado conducía hacia el corazón del Principado y la temperatura ambiente aumentaba poco a poco.
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El valle se cerraba poco a poco y se vovía cada vez máas frondoso.
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Tras pasar un control sorpresa ubicado antes del repecho de Coll Jovell oí que alguien pronunciaba mi nombre. Era Xavi Barroso, había conseguido alcanzarme mientras yo pensaba que se encontraba delante mío tras el barullo de la salida. Hicimos juntos ese repecho, pero ví que él iba muy fuerte y yo comencé a tener signos de fatiga... y marchó...
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Desde lo alto de Coll Jovell se veían las primeras muestras de civilización desde hacía horas: las primeras casas de Engordany, en el fondo del valle de la Valira d'Orient.
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El descenso al control de la Font de la Closa se hizo muy rápido y muy de golpe, con ganas de llegar para avituallar. Una desagradable sensación de sed no dejó de inquietarme desde el inicio de la carrera.
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Los corredores cada vez íbamos más desperdigados. La pérdida de altitud volvía el bosque más frondoso, como en este tramo antes de llegar a la Font de la Closa, en Sant Miquel d'Engolasters.
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Tras beber abundantemente y comer plátano y sandía seguí la marcha, en un tramo bastante técnico en el que había que ayudarse de cuerdas. Un fatal despiste me hizo perder dentro del bosque ladera abajo. Al llegar a un punto sin salida tuve que remontar ladera arriba, hasta encontrar la senda... pero viendo que pasaban más corredores... la renta obtenida en Vallcivera se me agotaba.
El paso por unas calles de les Escaldes me permitió contemplar la preciosa capital del Principado de Andorra.
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Andorra la Vella apareció abajo, al paso por las calles más altas de les Escaldes. Me sentía, otra vez, dentro de una postal...
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Pero debía seguir, comenzaba el gran subidón... 9 kms y +1.620 m... en donde me dio el gran bajón...
Pasados los días interpreto que gasté demasiadas energías remontando posiciones en la primera parte de la carrera, que no debía estar bien hidratado si tuve sensación de sed desde las 6 de la mañana en que comenzó la carrera, y que no ingerí en su debido momento la barrita energética que me hubiera de dar ese punch en las piernas.
Además, en toda la subida junto al río de Perafita parecía que el murmullo desbocado del agua me ahogaba, me molestaba...
Al aflojar el ritmo me adelantaron decenas de corredores y psicológicamente me comenzaba a sentir derrotado.
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Subiendo por el camino húmedo y cerrado del rio Madriu, hasta Entremesaigües, lugar en donde confluía el rio de Perafita y por cuyo cauce discurría la carrera.
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En cada claro del bosque parecía que se respiraba mejor, paraba, bebía, tomaba aire... y alguna foto con las cascadas y rápidos de fondo, intentando animarme al menos con la vista.
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Los corredores serpenteando entre el rio y sus cascadas.
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En el último repecho fuerte antes de llegar al refugio de Perafita encontré a Xavi reponiéndose también de un bajón. Esto fue clave, nos animamos el uno al otro y tras comer y beber un poco en el refugio comenzamos a sentirnos mejor. La apertura del valle y el aire más fresco de altura colaboraron a disipar dudas, temores y mareos...
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El paisaje volvía ser demoledor... el Pic de les Asclades (2.541 m) y el Pic Negre (2.659 m). Más caballos y prados completamente encharcados por el deshielo por los que era imposible mantener los pies secos.
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Con Xavi, de mejor ánimo los dos tras reponer fuerzas en el refugio de Perafita.
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El precioso Estany de Perafita, con una península rocosa en la que vive en centenario ejemplar de pino negro, y el Monturull (2.761 m) detrás.
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Las últimas rampas de Perafita prometían el descenso hacia Cap de Rec. Por eso todos los corredores nos sentíamos animosos en este tramo en el que nadie daba tregua.
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Las congestas de nieve volvieron a aparecer... y el frío y el viento...
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El sendero, fresado en las rocas, subía sin descanso a lo más alto. El paisaje abierto permitía ver decenas de corredores que nos precedían.
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No paraba de beber... esa sensación desagradable de sed no se fue en ningún momento...
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El Pic de la Raconada de la Maiana (2.700 m). La altitud dificultaba la respiración.
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Vista atrás a la Vall del Perafita. ¡Adios, Andorra!
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La pequeñísima silueta de los corredores se perdía en el horizonte suave del Port de Perafita.
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En el Port de Perafita, 2.580 m, entre los dos unimos nuestras fuerzas y nuestros ánimos para superar la adversidad y la dureza de esta interminable ascensión.
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Faltaban sólo 14, 5 kms y -615 m de desnivel... cada vez teníamos más corredores pisándonos los talones. Hicimos un rápido descenso por una tartera pedregosa hasta el refugio de la Pera, en donde nos asociamos en carrera con otros corredores para intentar llegar cuanto antes a meta.
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Estanys de la Pera, de nuevo en la Cerdanya. El descenso fue vertiginoso.
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En un claro del bosque y del cauce del rio se apareció una impresionante cascada.
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Con el olor de la meta nos dispusimos a correr por las pistas de esquí de fondo de Cap de Rec, al trote, adelantando de nuevo a participantes que sólo podían caminar... pero después del refugio de Pradell otro despiste nos llevó a perdernos a poco de la llegada, en un bosque cerrado, con árboles caídos, sumiéndonos en una angustiosa búsqueda de la senda que finalmente terminó por aparecer, pero que a la postre nos hizo perder unos valiosos 10 minutos...
Al final entré junto a Xavi en meta, parando el reloj tras 9 horas y 10 minutos de carrera, en el puesto 81 de los 405 que tomamos la salida. Allí estaba esperándonos ya Paco (fenomenal carrera la suya quedando 7º clasificado con 7h 15m); Xavi Moll por su parte entró, fantástico, en 7h 10m, Fernando en 9h 15m y Javi Cid en 9h 30m.
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Con Xavi Barroso, Paco y Javi Cid, delante del refugio de Cap de Rec tras la llegada.
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Recorrido de la carrera por el Pirineo entre Lles de Cerdanya y les Escaldes-Engordany.
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Perfil longitudinal de la prueba. En él destaca, la salida en Cap de Rec a 2.000 m de altitud, la bajada técnica a Viliella, la subida prolongada y el fuerte repecho final al Port de Vallcivera, la larga bajada hacia les Escaldes con el repecho de Coll Jovell, la durísima subida al Port de Perafita, techo de la carrera, y la bajada y llaneo por las pistas de esquí de fondo de Cap de Rec.
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Echamos mucho de menos a Karli, estaba inicialmente inscrito pero motivos personales le impidieron finalmente participar... su espíritu se hizo presente en muchos momentos con nosotros...
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Destrozado, así me encontraba minutos después de llegar a meta, prometiéndome no volver nunca más a Perafita y sin ganas de patear montaña por un tiempo...
...Pero esto no para... nuevas carreras por hacer... nuevos retos por conseguir... y sí... volveré a Perafita, claro que sí, Cap de Rec es algo más que una carrera por montaña... es un espectáculo de la naturaleza que hay que vivir y disfrutar...
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5 de junio de 2010

De marcha por Arenys.

Sí, nada mejor que salir de marcha por Arenys de Mar... y allí que me fui con un montón de amigos a primera hora de la mañana, porque a las 8:00 se daba la salida a la Marxa Popular d'Arenys de Mar, carrera por montaña muy bien organizada y recomendable sin ninguna duda, de casi 12 kms de recorrido y 310 m de desnivel en subidas por la montaña de Arenys. Me había de servir como parte del entrenamiento semanal para acumular kilómetros e intentar forzar en las bajadas, mi punto débil en este terreno, sobre todo de cara al próximo objetivo importante, la Marxa Cap de Rec, de 51 kms que discurren entre la Cerdanya y Andorra, el próximo 19 de Junio.
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Colocándome las zapatillas de montaña entre broma y broma.
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Como siempre soy el que más tarda en preparase apenas me dio tiempo de saludar brevemente a Vanessa, y también a Rafa González y a Òscar Lunar mientras hacía el calentamiento.
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De nuevo pude saludar a Rafa, y por primera vez a Òscar. Fue un placer.
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En medio de un gran ambiente, la carrera salió muy rápida, muchos corredores me adelantaron en la disimulada subida por la Riera de Arenys, pero poco a poco comencé a adelantar en las rampas por el bosque hasta llegar al alto. A partir de allí se sucedían buenas bajadas de diferente tipo y aproveché para intentar apretar y cogerle confianza a mis tobillos.
Las subidas fuertes de lo últimos kms me sirvieron para constatar que me encuentro bien subiendo, algo cargado por el acumulado de kms, pero rápido en comparación con el grueso del pelotón que comenzaba a sufrir más de la cuenta.
La bajada final desde el puente sobre la autopista la hice al máximo de mis posibilidades, estirando la zancada todo lo que pude y ganando unas 15 posiciones en carrera, entrando en meta muy satisfecho por todo, parando el reloj en 1h 10m 37s y entrando en el puesto 106 de la clasificación.
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Junto a Karli, Chus, Moisses, Paco, Siscu y Serafín, me lo pasé en grande con ellos antes y después de la carrera, con 3 de ellos, Moisses, Paco y Chus, entre los 6 primeros clasificados. ¡Enhorabona, nois!
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Recorrido de la carrera por la montaña de Arenys.
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Perfil longitudinal de la carrera. En las subidas me mantuve firme, y en las bajadas aproveché para consolidar mi confianza en los tobillos.
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Datos técnicos de la carrera.

17 de mayo de 2010

La Travessa del Montseny, ultratrail de 46 kms.

No es ningún secreto que me apasiona el ultrafondo. Tomar la salida en una prueba de decenas de kilómetros tiene un punto de emoción e incertidumbre, y más si discurre por montaña y ha de salvar desniveles de importancia.

La Travessa del Montseny se ha convertido en una de las fijas de mi calendario, por su recorrido y trazado, por los paisajes, por la organización, por los desniveles, por el ambiente... y por la subida trepando al Cim de les Agudes.
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Con 45,8 kms y 5.060 m de desnivel total acumulado acredita ser una buena piedra de toque de cara a otros trails de mayor calado.

Por eso este año he acudido por 4ª vez, en esta ocasión con buena parte de los caminos y senderos llenos de agua y barro por las últimas lluvias caídas, e incluso la subida al Matagalls, a partir de los 1.400 m de altitud, se encontraba helada.
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El perfil de la prueba ofrece un recorrido con contínuas subidas y bajadas, con pequeños respiros planos en el Pla de la Calma, Sant Marçal y Santa Fé. Destacan las prolongadas subidas y bajadas de algunos tramos: Aiguafreda-Tagamanent (+743m), Collformic-Matagalls (+550m), Matagalls-Sant Marçal (-600m), Sant Marçal-les Agudes (+613m) y Turó de l'Home-Gualba (-1.500m).
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Recorrido para subir al Cim de les Agudes (1.706m) por el Coll de Sacarbassa, pasando por puntos en los que era necesario trepar.
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Los 1.500 m de bajada incesante desde el Turó de l'Home a Gualba. Cuádriceps a prueba y caras de sufrimiento en todos los participantes.
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550 inscritos esperando al momento de la salida, las 5 de la mañana, en la Plaza de Aiguafreda, para ser partícipes de este trail espectacular y exigente. Allí me desplacé con los amigos: Paco, Moisses,y los Xavis de Premià. Además se dejaron ver por allí Xavi de Routiers, Carlus Vila, y ya en carrera, me adelantaron Toni de Routiers, Javi Delgado y Carlos Martín.
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Espectantes y pelados de frío, momentos antes de la salida.
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Con Paco del Moral, mi compañero del Club de Atletismo de Vilassar de Dalt.
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Con Carlus Vila y Moisses Rossell.
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Se dio la salida y nos posicionamos bien en carrera. La subida por el sendero de Tagamanent se hizo muy pesada debido al agua que bajaba por él, con numerosos resbalones en las rocas y barro pisoteado.
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Hacía un frío intenso y la noche era cerrada y sin luna. El ritmo de carrera era muy alto y el aliento brotaba como la niebla. Noté que el nivel de los participantes parecía mayor que en anteriores ocasiones.
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La subida final al Turó de Tagamanent la hice muy rápida, encontrando un atajo muy vertical al azar. Allí fiché entre los 25 primeros, pero poco a poco iría perdiendo posiciones a pesar del buen ritmo que llevaba.
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Por el camino del Pla de la Calma quedaba atrás la silueta recortada en plena oscuridad del Castell de Tagamanent.
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Por el Pla de la Calma fui en compañía de Xavi Barroso, marcando un buen ritmo de subida y trotando alegres en las bajadas. Allí se hizo de día y salió el sol, pero la escarcha avisaba del frío que realmente hacía.
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Salida del sol por les Agudes.
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Tras fichar en Collformic había que subir al Matagalls, imprimiendo un ritmo muy constante en la subida y trotando en un par de zonas algo planas. La temperatura seguía bajando y el suelo comenzaba a notarse helado.
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En las últimas rampas antes de llegar a un inhóspito Matagalls aún quedaban placas de la nieve caída en los días precedentes.
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Con un suelo muy mojado por el deshielo y por las lluvias, la bajada a Sant Marçal la hice muy controlada, sin arriesgar en absoluto ante cualquier mal apoyo ó pisada, pero perdiendo lógicamente una decena de posiciones.
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Si me reencarnara en una planta me gustaría que fuera en una de estas hayas del Coll de Pregón, el rincón más bonito y tranquilo de la Travessa del Montseny.
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Poco antes de llegar al control de Sant Marçal, en la misma base de les Agudes, el sol penetraba entre el hayedo, todo un disfrute para los sentidos.
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De nuevo en compañía de Xavi, fuimos subiendo poco a poco por el laberinto de rocas de les Agudes, atravesando uno a uno los Castellets, trepando, subiendo y bajando la morfología geológica de este pico de montaña, eso sí, tomando al final el sendero de Collsacarbassa, comprobando un año más lo dura que es esta subida, tanto a nivel físico como psicológico, mirar abajo puede rsultar temeroso en este tramo, mirar arriba puede resultar desolador...
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El Cim de les Agudes, desde els Castellets.
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Pero una vez arriba la recompensa es grande, con la grata sensación del obstáculo superado y de la liberación de la tensión ante la superación de la dificultad... y las vistas con que te regala allí la cima.
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El Cim de les Agudes, y al fondo, el Pirineo cubierto de nieve.
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Tras crestear hacia el Turó de l'Home, en donde disfruté de lo lindo con tres trozos de sandía, y en donde verifiqué que a pesar de ir perdiendo posiciones podría mejorar mi marca en esta prueba, comenzaba el tramo final de la prueba, 15 kms de bajada en los que salvar 1.500 m de desnivel, primero a través de la Fageda Gran y su sendero en zig zag que acabaríamos abandonando para bajar a través de la ladera hasta llegar al control de Santa Fé, y luego desde aquí hasta Gualba, pasando por el bucólico Estany de Santa Fé y la bajada por las tuberías y el camino de la mina hasta entrar finalmente en la meta.
. Xavi al trote por las orillas del lago.
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Cruzando el dique del lago, llevaba ya 38 kms.
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En la llegada intenté darlo todo, pero no pude evitar que unas pisadas que oía detrás mío se fueran acercando y me pasasen, era la 1ª mujer clasificada.

Llegué sabiendo que bajaría mi mejor marca, parando el reloj en 7 horas y 16 minutos, 7 minutos menos que en la edición del año pasado, entrando, a falta de conocer la clasificación final, entre los 70 primeros, lo cual demuestra que el nivel de los atletas este año era superior (el año anterior entré el 42º).
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Edición 2.006: 8h 8m
Edición 2.007: 7h 51m
Edición 2.009: 7h 23m
Edición 2.010: 7h 16m
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Al llegar, y después de recuperar, reencuentro con los amigos y felicidad entre todos, satisfechos por los resultados y sin ninguna incidencia desagradable que contar, pero echando de menos a Karli, a quien un inoportuno esguince de tobillo le privó de disfrutar con nosotros. Va por tí, Karli. ¡Salud!
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