12 de abril de 2008

Suma y sigue

Durante esta semana he continuado con la idea de ir caminando por la Serra de Marina. Si la semana pasada lo hice hacia el Norte, ésta he tomado dirección Sur, siguiendo el GR-92, con sentido a Barcelona.

Como bien apuntó el gran Ferran Vila, es como una pretemporada de cara a la vuelta a mi actividad deportiva que, ojalá, quien sabe si me aguarda ya para los próximos meses.

Ante esta situación, y en una semana fresca y húmeda en lo climatológico, seguí en la línea de subir cada tarde a lo alto y sumar por allí kilómetros y desniveles, disfrutando del paisaje extraordinario que aún conserva esta zona montañosa tan cercana a la capital catalana, con el cielo amenazando, por fín, lluvia.

Con el cielo encapotado, recorriendo los alrrededores de Sant Mateu.
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Desde Vilassar de Dalt, y después de subir por el Camí de la Costa, 2 kms y 210 m de desnivel hasta llegar a la Creu de Can Buquet, en donde se toma el GR-92 en dirección a Barcelona, con subida hacia el turó de Sant Mateu, lugar desde donde se pueden contemplar inmejorables paisajes y vistas de la costa, de Barcelona y del Vallès.
La Alzina de la Molinera, es un alcornoque protegido, dicen que al abrazarse a su tronco te trasmite energía positiva...
Desde el alto de la Cornisa la vista se cae a Premià de Mar, 450 m más abajo.

La Font de Sant Mateu, con la fuerte sequía que padecemos, sin agua. No hace mucho tiempo pude beber de ella.

La masía de Can Riera, vigilante de todo el entorno.

Desde el Coll de Gallemí se puede observar Céllecs, y al fondo, Matagalls y el Turó de l'Home, pero si te das media vuelta...toda Barcelona...

Teià, Alella, Montgat, Badalona y, a unos 15 kms, Barcelona, visibles las calles en paralelo del Eixample.

Bucólico tramo del Meridià Verd, que en realidad es el Meridiano de París, para ascender hacia el turó de Sant Mateu.

Vértice geodésico de Sant Mateu, 499 m de altitud, a un paso de la costa.

Prado camino de la Ermita de Sant Mateu.

Ermita de Sant Mateu, sus escalerillas invitan a entrar...

La Ermita de Sant Mateu es, junto a Sant Bartomeu de Cabanyes, reducto del románico en esta parte del Maresme.

Y así fui pasando las últimas horas de cada tarde en esta semana, completando diversos recorridos, pasando por estos lugares, sumando kilómetros...incluso el viernes, por fin, bajo una agradable lluvia. Suma y sigue.

Lunes: 1h 28m, 8 kms, 300 m de desnivel+

Martes: 1h 41 m, 9 kms, 345 m de desnivel+

Miércoles: 1h 53m, 10 kms, 425 m de desnivel+

Viernes: 1h 47m, 10 kms, 425 m de desnivel+

TOTAL SEMANAL: 6h 49m, 37 kms recorridos, 1.495 m de desnivel positivo acumulado, a un ritmo medio de 11m y 3 s por cada km.

Parece que mi aparato locomotor se está engranando de nuevo...

...pero el martes me harán pruebas...

9 de abril de 2008

Exprimir el domingo

Haciendo un ejercicio reversivo de lo que es la tarde de los domingos, generalmente, mal empleada por mi parte excepto la semana que toca fútbol, pensé que podría enfocarla de otra manera, con la mirada puesta en el horizonte del mar.

Y acerté...Entre los preparativos del traslado del kayak a la ida, la hora y media de agradable palear y la recogida y regreso a casa, fueron cayendo las horas sin solución de continuidad, esas horas que suelen ser las peores de toda la semana.
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Enfilé con mi kayak rumbo suroeste, siguiendo la línea de la costa, desde Mataró hasta Vilassar de Mar, costa muy áspera, en su mayor parte de escolleras que protegen las vías del tren, con la única presencia de dos accidentes costeros destacables: la extraña desembocadura de la Riera de Argentona, a modo de azud en la misma línea de mar, y el redondeado promontorio de la playa de Cabrera de Mar, de poco fondo, y en donde rompen las olas con extraordinaria facilidad.
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Aunque no lo parezca, ésta es la desembocadura de la Riera d'Argentona.

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Platja de Cabrera, con Montcabrer y Burriac al fondo.

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Contraluz en Vilassar de Mar.

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Y volver a puerto, buscando su abrigo porque el viento fue arreciando y soplaba en contra.

Mataró.

Agradable y enajenado paseo en kayak de 1h 35m, y 9 km de recorrido, para exprimir lo que quedaba de domingo.
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5 de abril de 2008

Senderismo luminoso

Por fin llegó el cambio de horario, con todas sus ventajas e inconvenientes. Siempre encontré muchas más ventajas al horario de verano: en resúmen, favorece mi estilo de vida, me da optimismo y a él se adaptan mejor mis biorritmos.

Entre otras muchas cosas, me permite llegar de día a casa, y me deja tiempo para poder ir a hacer senderismo, de momento sigo sin poder correr, con la luz del día, apurando hasta la llegada de la oscuridad de la noche.

De esta forma, caminando, aprovecho ese momento para intentar coger un poco de fuerza en las piernas y dar ritmo a mi sistema cardíaco, vigilando en todo momento mi pulsómetro, a la espera de que mi cardiólogo me autorice a correr.

Llegado entonces el momento, esta primera semana he elegido caminar por la Serra de Marina. Este ha sido el escenario:


Salida de casa en dirección al Camí de la Costa, llamado así por su pronunciada pendiente, y subida hasta la Creu de Can Buquet, collada que une el Maresme y el Vallès.

Cabrils y Burriac, desde el Camí de la Costa.


Allí, tomando el GR-92 en dirección a Tordera, se sube hasta la Roca d'en Toni, cruce de caminos y lugar de parada para visitantes, donde se pueden contemplar un dólmen y unas tumbas del neolítico, además de unas increíbles vistas hacia el Castillo de Burriac con el mar de decorado:

Sin duda, es un lugar privilegiado.

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El dólmen de la Roca d'en Toni.

La viña de Can Buquet, abajo asoma el puerto de Premià.

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Camino de bajada hacia Cabrils.


Continuando la ascensión se llega hasta el Collet d'en Banús, a 445 m de altitud, en donde se abren las vistas a la vertiente interior de la montaña.

Los cerezos de Ca l'Arcís, ahora en flor, corren gran peligro de expolio en el mes de Junio...


Continuación hasta el altillo de Ca l'Arcís, mirador desde el que se puede observar Collserola, el Massís de Garraf, todo el Vallès, Montserrat y el Montseny, y si no hay bruma por la Plana de Vic, también se aparece la gran cordillera, ahora muy blanca.

Céllecs, 534 m de altitud, techo de la Serra de Marina.

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Céllecs, y al fondo, Matagalls y el Turó de l'Home.

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Continuando por la pista se llega hasta un cruce, junto a Cal Camat, lugar donde hay una bifurcación, a la izquierda hacia Céllecs y la Collada de Sant Bartomeu de Cabanyes, la vertiente interior del Maresme, y a la derecha hacia el Coll de Porc y el de Gironella, con los caminos que bajan a Òrrius, Argentona y Cabrils.
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Cruce de Cal Camat.

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Desde este punto se observa una bonita perspectiva de Matagalls y el Turó de l'Home, uno de estos días con nieve, vista que me hizo recordar las andanzas por esas cimas en las Travesías del Montseny... tan lejos... tan cerca.
Y ya, regreso a casa por el mismo camino, algún día haciendo tarde, pero con el premio de ver la puesta de sol por Montserrat, y el encuentro casual con algún amigo, como Joan con su bici, y Paco y Toni, compañeros del Club de Atletismo, preparando su participación en la Cursa dels Matxos. Y después... el espectáculo de las luces nocturnas en el lado mar.

Subida hacia Ca l'Arcís, regresando a la Creu de Can Buquet.

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De nuevo los tentadores cerezos...

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La puesta de sol sorprendió en la Creu de Can Buquet.

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En la bajada y ya a oscuras, Vilassar de Dalt y de Mar, unidos por los reflejos de las luces.


Y dando formato de entrenamiento a todas estas caminadas el resultado ha sido el siguiente:

Lunes: 8,1 kms/ 1h 32m/ 335m de desnivel +
Martes: 5,7 kms/1h 5m/ 275m de desnivel +
Miércoles:5,7 kms/ 1h 6 m/ 275 m de desnivel +
Jueves: 8,1 kms/ 1h 35m/ 335 m de desnivel +

Total: 27,6 kms/ 5h 18m (11m 31s el km)/ 1.220m de desnivel positivo acumulado.
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Esta semana me lo he pasado en grande, ¡viva el horario de verano!

4 de abril de 2008

Para echarse a correr...

Estuve a punto, me faltó muy poco...

Pero no pasó nada. Lo cierto es que de nuevo me vi acompañando a mis amigos del Club de Atletismo, esta vez a Montornès del Vallès, capital mundial del detergente.

Lo digo porque allí tienen su sede varias multinacionales relacionadas con estos productos. Una de ellas es patrocinadora de la Media Maratón de Montornès, una de las carreras que más gusta a los corredores, por trazado, por buena organización y por el atractivo lote de regalos que ofrecen, bonita camiseta técnica la de este año, y burrada de lote de productos de limpieza, gentileza de esa multinacional...este año me quedé sin.


El caso es que compartí los minutos previos a la carrera con mis compañeros y compañeras, Jaume, Pere, Karli, J M, Dolors y Mònica, buscando el calor de la multitud dentro del Pabellón de Deportes, punto de encuentro de los atletas y donde tiene lugar después de la carrera la fiesta de la pasta.



Cuando me dirigí a presenciar la salida pude ver por allí a Pere, a Karli y al gran Robert Mayoral a quien me acerqué a saludar un instante.
Allí, en medio de 2.000 corredores, sentir el olor de la mezcolanza del Réflex, de los desodorantes y de las axilas no desodorizadas, osea, el olor a tigre de las salidas de las carreras, junto al sonido de los altavoces y las impresiones previas de los compañeros, todas esas sensaciones juntas, me produjeron un estado impulsivo de quedarme allí y echarme a correr con la multitud tras el pistoletazo...


No, ¡todavía no! Luego me hubiera sentido fatal... y angustiado...Así que me dispuse, sin dudarlo ya más, a presenciar la carrera tranquilamente e intentar encontrar a mis conocidos al paso.

¡Qué tío! El marroquí Mohamed Benhmbarka ganó en 1:05:46...
...Benito Ojeda, incombustible, quedó 2º...


...y José Ríos 3º, el de Premià de Dalt deberá esperar mejor suerte en la Maratón de los Juegos de Pekín, para la cual ya está clasificado:




Al marchar para casa me encontré con mi amigo Raúl, el niño Torres, quien vino también como espectador, acompañado de su mujer y de su preciosa hija de 4 meses...Y Pere que ya va tomando nota...

29 de marzo de 2008

Recuperando terreno

Esta mañana acompañé a mi mujer a entrenar al Paseo Marítimo del Maresme. Mientras yo paseaba con mi perrita Chupa ella se dejó llevar por la perspectiva de esta singular costa, por el horizonte del mar y por el sonido envolvente de las olas rompiendo a escasos metros, tan pocos que en la estación de Premià de Mar las olas salpicaban el suelo. Pues en ese escenario se ha hecho ya su primer entreno de 10 kms... está, definitivamente, enganchada al running.

La costa del Maresme es una costa eminentemente urbana, desde Montgat, tocando con el área metropolitana de Barcelona, hasta Canet de Mar, unos 30 kms, completamente urbanizada.



La comarca soporta toda la presión urbanística y demográfica de Barcelona: según el último censo llega a los 409.000 habitantes, en una extensión de sólo 397 km2, es decir, 1.031 habitantes por km2; comparando, la UE de 27 tiene 107 h/km2, España 90 y Catalunya 224.

Con todo, el Maresme dispone de un gran área rural y forestal, ya que se trata de una comarca que se extiende a lo largo, desde la gran conurbación de Barcelona hasta la desembocadura del rio Tordera, y a lo ancho en una estrecha franja, desde la costa hasta las cumbres de la Serralada Litoral (Serra de Marina, el Corredor y el Montnegre).

El Pla de la Roca d'en Toni, foto gentileza de J M.



Con lo cual, cabe entenderse que los municipios costeros, los más poblados (313.000 habitantes en su conjunto), pero ubicados en una menor extensión territorial, aún soportan mayor carga demográfica, hasta el punto de llegar a los 14.500 hab/km2 en el caso más extremo, Premià de Mar.

Premià de Mar, foto gentileza de Karli.



Hace 160 años, en 1848, el ingeniero Miquel Biada llevó a cabo la construcción del primer ferrocarril de España, enlazando Barcelona y Mataró, en un tramo de 27 kms siguiendo la línea de la costa. Por aquel entonces los pequeños pueblos de pescadores vieron la llegada del ferrocarril con toda la esperanza del progreso, y éste, no se paró a pensar que la industria del turismo y el estado de bienestar de esos pueblos se verían dañados un siglo después.

Esta mañana pude volver a experimentar, a pesar de la lluvia, cuánta vida tiene éste, ahora, interminable paseo marítimo, testigo de muchos días de entrenamiento, frecuentado por miles de runners, ciclistas, paseantes, pescadores, surfers...también algún kayakista desde el mar, contemplándolo, como cientos de miles de usuarios del ferrocarril y de la N-II, convertida en autovía.


El primer ferrocarril de España dinamizó el progreso de los pueblos de la costa, ahora los ahoga...la sociedad del bienestar necesita recuperar el terreno que ocupan las vías y la autovía.


Diferente vista del mismo lugar: si se pudiera recuperar el terreno perdido...