24 de marzo de 2008

Santa Semana.

Descansar. Eso es lo que sugiere la frase "ir al pueblo".

Trasladarse 400 kms hasta Ruesca, 80 habitantes, reino del silencio; nada más despertarme, muy tarde, y abrir la ventana percibí los cantos claros y alegres de centenares de pajarillos que presienten la tardía llegada de la primavera al Imperio del Frío, el eje Soria - Teruel.
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La mañana invitaba al paseo, por las cercanías, porque el azul grisáceo del cielo producía desconfianza. Mi perrita no quiso acompañarme, se quedó tumbada al sol en el poyo de la puerta, ella también se relaja allí.
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Fui a buscar agua a la fuente, como tantas veces, y aún no se me ha roto el cántaro, el sonido líquido de los chorros claros invitaba a beber.



Al lado, el lavadero sigue desierto, ya no tiene lavanderas que se cuenten sus cosas, ni que remojen sus ropas, ni que restrieguen el jabón de grasa, estampa no tan lejana...


Y detrás, la balsa, que acoge cientos de ranas que aguardan la llegada de una noche templada para ponerse a cantar.

Y junto a la balsa, mi huerto, esperando llenarse de amigos bajo las sombras de los árboles en el verano y con la barbacoa lista para hacer una buena brasa.

Pero el cierzo comienza a soplar con fuerza y advierte que lo mejor es volver a casa cuanto antes.

Se anuncia una fuerte bajada de temperaturas y la llegada de un temporal, y es cierto, la tarde se vuelve criminal. Mejor estar en casa, al calor, con la compañía de amigos, primos, tíos...hay muchas cosas que contar.

Los niños vienen diciendo que nieva: una desapacible ventisca parece haberse escapado del mismísimo Polo Norte. ¡Vaya noche de cierzo y frío! Pero nada que no puedan solucionar 5 mantas...

Por la mañana reina el silencio de nuevo. Algunos almendros al abrigo han conseguido mantener sus flores, que contrastan con la nieve caída durante la noche.

Instantes de tregua para salir a pasear y acompañar a mi mujer a entrenar. En lo alto, lo vigilan todo el Pico del Rayo, blanqueado, en la Sierra de Vicort......y el Mojón Alto, en la Sierra del Espigar, a los cuales subí en mi último día de entrenamiento, allá por el 11 de Agosto...me parece un siglo...

Pero de nuevo se aproxima otra ventisca, que va enblanqueciendo el páramo, por Mara, lo que obliga a volver apresuradamente a casa. Mi mujer continúa y disfruta de la experiencia única de correr nevando.

El cierzo arrecia y las ventiscas se suceden sin parar. El resto de las vacaciones se pasan en casa, al abrigo...

...hablando interminablemente de las cosas de los pueblos con los familiares y amigos, disfrutando de su compañía y de la gastronomía propia de la zona y de estas fechas.

¡Pero qué buenas las torrijas que hace mi cuñada! "Maño, pues, pan es", me dice modestamente...

18 de marzo de 2008

Caipirinha y Samy

Estos son los nombres de las dos gatas de mi amiga Leia, de Belo Horizonte. Su casa es especialmente acogedora para todo tipo de bichos, personas y plantas: conejos, tortugas, perros, gatos, iguanas, entre otros, y, hasta marido, conviven armoniosamente allí.
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Esta marquesona es Caipirinha


Y esta gata diabólica es Samy

Gracias por regalarme este precioso bonsai-papiro:
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9 de marzo de 2008

De calçotada

Jornada de reflexión antes de las elecciones. Parece que la Junta Electoral Central todavía no ha prohibido las calçotades.
Pues qué mejor ocasión para reunirse uno con los compañeros y compañeras del club de atletismo, disfrutar de un estupendo dia de sol, buscar leña seca por el bosque y montar una buena lumbre en la que quemar los calçots.


Si a tanta hortaliza le añadimos la riquísima salsa que preparó Elena, y unas buenas dosis de butifarras blancas y negras, pancetas y pies de cerdo, y todo mojado, claro, con un buen cava, pues alegria por todo lo alto para comentar las vivencias y anécdotas de la reciente Maratón de Barcelona.


Mañana la báscula me puede quitar el hipo...Salud!

8 de marzo de 2008

Quedarse sin combustible

Esta semana tuve una vivencia singular. Volvía del trabajo a casa, por la noche. Durante el día fui conduciendo con el testigo de la reserva del gasoil encendido, por diferentes circunstancias no reposté cuando pude hacerlo, hasta que sucedió lo que nunca me había sucedido en 18 años.
Me faltaban 5 kms para llegar a mi pueblo y poder repostar sin prisas ni agobios, pero...
Pues sí, en la autopista C-60, Granollers-Mataró, mi automóvil se paró. Seco.
Después de ponerme la armilla reflectante y colocar los triángulos y, mientras esperaba que llegara una grúa de mi asistencia con una garrafa de gasoil, debieron pasar unos 2000 vehículos.
A pesar de que no lo necesitaba, sólo pararon para prestarme su ayuda gentilmente 2 personas: un amable abuelo de unos 80 años que conducía un flamante Jaguar, y un inmigrante africano que conducía orgulloso un Seat ¡¡Ronda!!
Reflexionando largamente sobre este tema he llegado a la conclusión de que, estadísticamente, deben ser éstos dos los grupos de población mayoritarios en este país...¿O..... no?...Espero no estar equivocado...no sé...

2 de marzo de 2008

El Reino de Filípides

Gran, enorme, extraordinaria fiesta. Para cualquier atleta de fondo eso es lo que supone la celebración de un maratón.

Para un maratoniano supone el premio a meses de duros entrenamientos realizados a costa de escamotear tiempo, sobre todo, a la familia.

Gusanillos de emoción que recorren el abdomen ante la presencia de 9100 personas dispuestas a desafiarse a sí mismas.
Gran pena por no poder disfrutar ó por no poder sufrir el paso de los 42,195 kms, pero entusiasmado por poder acompañar y animar a los maratonianos que más tengo estima: Karli, Pere, Toni y Paco por parte de mi club; ánimo, Diego, ¡Madrid te espera!...
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...Ferran, Abraham y Joan, maratonianos del Maresme...
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...Adrián y sus 5 compañeros llegados desde las tierras de Castellón; y Óscar, a quien pude conocer y saludar casualmente. A todos ellos y a los demás que participaron, muchas felicidades.

Por fin Barcelona se viste de gala en su maratón, sus avenidas, edificios y recorrido son los mismos, pero le hace grande la participación de sus atletas, con un ambiente propio de las grandes maratones.

Y yo no me lo quería perder...intentando disfrutar al máximo una maratón vista desde las vallas, impregnándome primero, el día anterior, del ambiente de la feria del corredor...
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...Apurando junto a mis compañeros esos momentos de tensión previos a la carrera, compartiendo el ritual de los preparativos....
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...Contemplando la salida, fría, desnuda, vacía, con una multitud calurosa que se agolpa detrás, impaciente...
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...Esperando la llegada de los primeros atletas en la Calle Tarragona y buscando rostros familiares entre la avalancha de runners, incesante y fugaz...
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...Recorrer la ciudad en metro, para dar apoyo, en donde el corredor se siente tan lejano de meta, pero donde comienza a notar el paso de los kilómetros, como en les Glòries, km 22, y en el tramo bajo de la Diagonal...
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Después de encontrar a todos en carrera hacia el km 29, regreso apresurado a la línea de meta, donde poco a poco va llegando, buscando el calor del público y el agradable peso de la medalla en el cuello, una riada de felices maratonianos...
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El sonido refrescante de la fuentes de Montjuïc despide a todos los asistentes...
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Éste es el Reino de Filípides.